lunes, 1 de septiembre de 2014

Así se acaba con los calambres.


Seguro que en más de una ocasión has sufrido un calambre, sobre todo en los últimos kilómetros de una carrera de larga distancia. ¿Qué es un calambre? Es una pequeña contractura que aparece repentinamente, mediante una sensación intensa y dolorosa que suele ser pasajera. Aparece porque al hacer deporte el cuerpo utiliza músculos cuya contracción provoca intercambios de sales minerales en las células. Si estamos mal hidratados o no lo suficiente para nuestro organismo, estos intercambios de sales entre las células se
complican y aparece el calambre. Esto ocurre porque en la vida diaria la mayoría de las veces no nos hidratamos de manera adecuada, y el cuerpo lo nota a la hora de hacer deporte.

¿Qué podemos hacer para acabar con los calambres? El primer paso es hidratarnos bien durante el día cuando sepamos que vamos a hacer deporte, y durante la sesión, cada 15 minutos aproximadamente. Si tuviéramos la sensación de sed antes de ese tiempo, beberemos. Cuando la sensación de sed se produce es porque la deshidratación ya ha empezado su proceso, aunque sea en pequeñas cantidades. También debemos evitar bebidas diuréticas como el café o el té los días que hacemos deporte. Tomar un plátano o chocolate negro también ayuda a evitar los calambres.

Cuando el calambre ya se ha producido, ¿qué podemos hacer? Lo primero, dejar de correr. Es mejor parar la actividad, beber agua en abundancia, estirar la zona acalambrada, y volver a empezar pasados unos minutos y de manera mucho más progresiva. Al beber, facilitamos el drenaje y la circulación de la sangre, y con el estiramiento, podemos “recolocar” el músculo dañado. Si el calambre fuera más doloroso de lo normal, tendríamos que parar del todo y aplicarnos hielo.