lunes, 18 de agosto de 2014

Tu pulso también depende de...


El calor. Cuando se corre en ambientes calurosos las pulsaciones tienden a dispararse, debido a que el corazón tiene que trabajar más para disipar el exceso de calor. Correr a una misma velocidad con 25 grados puede sumarnos más de 10 pulsaciones que correr con 5 grados.

Los nervios. Cuando estamos demasiado nerviosos, como puede ser en los momentos previos a una competición, las pulsaciones se disparan hasta casi el doble de las que deberíamos tener sin estar nerviosos. Este aumento en las pulsaciones en los momentos previos a la competición no se presenta en los días de entrenamiento, y por lo tanto no tenemos que dejarnos engañar por una cifra en el pulsómetro que seguramente es más alta de lo normal.

La fatiga muscular. En condiciones de sobrecarga muscular es muy difícil subir de pulsaciones debido a que la musculatura ve mermada su potencial y,
por tanto, la demanda de sangre y las pulsaciones son menores.

El sobreentrenamiento. En casos de fatiga general, distinta a la muscular, se produce un aumento aparentemente inexplicable de las pulsaciones en reposo, que nos indica que estamos pasándonos con el entrenamiento.

El consumo de cafeína. Cualquier sustancia excitante como el café, el té o las bebidas energéticas producen una activación del sistema nervioso simpático que dispara nuestras pulsaciones por encima de las que tenemos normalmente.

La hora del día. Esto dependerá de nuestro ciclo circardiano, pero por lo general al final del día se tienen las pulsaciones más altas.