viernes, 8 de agosto de 2014

Riesgo de otitis en el triatleta


La otitis externa es conocida popularmente como ‘otitis del nadador’, ya que la sufren en su mayoría personas que pasan demasiado tiempo en el agua. Hablamos de una infección de la piel que implica al conducto auditivo externo. El motivo de su aparición se debe a los cambios en el PH de la piel que se producen por una humedad excesiva, lo que provoca alteraciones de bacterias y hongos que habitan en esta área del oído. Quienes padecen esta infección sufren una otalgia, es decir, un dolor agudo en la zona, además de una inflamación en el conducto interno que puede llegar a ‘bloquearlo’ por
completo. Son las personas que están bajo el agua mucho tiempo las que presentan mayor riesgo de sufrir otitis externa, un riesgo que se multiplica en el caso de los diabéticos.

El uso de alcohol boricado es una de las maneras más eficaces de prevenir otitis externa. Se compra en la farmacia con receta médica, y ayuda a secar la piel del oído si hemos estado mucho tiempo en el agua. Sin embargo, no puede emplearse de forma frecuente ya que irritaría la piel. Hay que decir que los tapones no son recomendados por los especialistas, ya que meter un objeto dentro de un conducto auditivo puede provocar ciertas heridas.

En caso de que contrajéramos otitis, debemos realizar un tratamiento mediante medicamento antiinflamatorio y gotas con antibióticos.  Si se evita el contacto con el agua y no se toca el oído, muchas de las otitis externas se pueden curar por sí solas en un plazo de 10 o 12 días. Si se hace necesario acudir al médico, el dolor se controla en 3 o 4 días y la inflamación en, aproximadamente, una semana. Tras una primera infección la piel no vuelve a la normalidad hasta pasado un tiempo por lo que hay que evitar el contacto con el agua. Hay que seguir el tratamiento médico hasta el final para que la infección no vuelva a aparecer y no bañarse ni mojar el oído hasta que no haya una recuperación completa.