viernes, 22 de agosto de 2014

Respira bien, correrás mejor.


Los corredores que logran transportar mayores niveles de oxígeno en su organismo sin comprometer su eficacia son más fuertes que los demás que luchan por obtener el suficiente oxígeno. La explicación es sencilla. Cuando corremos es habitual que nos falte la respiración, es algo normal. Nuestro cuerpo necesita oxígeno para correr, y al hacer una actividad física, los músculos requieren de más oxígeno. El cuerpo responde a esta necesidad muscular mediante el suministro de sangre rica en elementos químicos. Nuestros pulmones, por tanto, trabajan de manera mucho más intensa para absorber este oxígeno que respiramos.

Cuando hagas un “rodaje estándar” trata de correr a un ritmo en el que puedas respirar con facilidad. Utiliza el truco de llevar un ritmo que te permita
mantener una conversación, para así saber si tu ritmo es el correcto. El ritmo debe ser lo bastante cómodo como para poder mantener una conversación sin que te falte el aire. Si no puedes hacerlo y te falta la respiración, quizá deberías plantearte bajar un poco el ritmo.

Tener un patrón respiratorio adecuado mientras entrenamos hará que seamos corredores  más eficaces, ya que podremos cubrir distancias más largas sin cansarnos tanto. Nuestro cuerpo sería más eficiente a la hora de transportar el oxigeno a los músculos y, por tanto, seríamos más resistentes. Además, tener un buen ritmo de la respiración mientras corremos facilita la actividad y la hace más cómoda y aumentan las posibilidades de “engancharnos” a este deporte.