miércoles, 20 de agosto de 2014

La dieta ideal para el deportista de resistencia.


En cualquier deporte de resistencia, si la intensidad es moderada o alta, se induce a un vaciamiento de las reservas corporales de glucógeno, por lo que es objetivo prioritario el aporte de suficientes hidratos de carbono para asegurar la recuperación de estas reservas.  Se aconseja consumir del 55 al 60% de la energía en forma de hidratos de carbono para asegurar esta reposición durante el entrenamiento habitual y en periodo de competición aumentar éste hasta el 60-65%. Los hidratos de carbono más adecuados para
un atleta de fondo son: cereales, zumos, fruta fresca, verduras, galletas saladas, legumbres, patatas y tubérculos.

El aporte de proteínas puede ajustarse con respecto al peso corporal de cada persona, en deportes de resistencia las necesidades de proteínas es de 1.2-1.4 gramos por kilo de peso; están aumentadas respecto a los sedentarios. La leche y sus derivados pueden cumplir bien esta función.

El consumo de grasa deberá aportar como máximo el 30% de la energía en periodos de entrenamiento y entre el 20 y el 25% en periodos de competición o de entrenamiento muy intenso.