martes, 19 de agosto de 2014

¿cuando aplicar frió o cuando calor a nuestros músculos?


Una de las dudas frecuentes que asaltan a los corredores es si aplicarse frío o calor en una lesión o molestia. Vamos a ver cómo saber cuándo elegir el frío o el calor.

Frío: debe aplicarse en patologías musculares (sobrecargas, roturas de fibras, contusiones, etc) durante las primeras 72 horas; en contusiones al instante de producirse la lesión; en patologías tendinosas (tendinitis, tendinosis…) cuando
duela; y en patologías articulares (esguinces, torceduras, fracturas, luxaciones…) aplicar durante las primeras 72 horas.

El frío tiene un efecto analgésico que alivia el dolor del traumatismo, disminuye la hemorragia, acelera el proceso de recuperación de la lesión, cierra los vasos sanguíneos e impide que llegue más sangre a esa zona disminuyendo y ralentizando la inflamación. Para aplicarnos frío debemos hacerlo mediante una bolsa o plástico para evitar que el hielo esté en contacto con la piel y el tiempo máximo debe ser de 10 minutos cada dos horas.

En cambio, el calor tiene efectos contrarios: aumenta el flujo sanguíneo mejorando el aporte de nutrientes a los tejidos afectados (acelera la cicatrización), disminuye la sensación de dolor, aumenta la elasticidad y plasticidad, y disminuye la rigidez muscular. Hay que decir que el calor no es un tratamiento en sí mismo, sino una ayuda. El calor debe aplicarse en patologías traumáticas una vez pasadas 72 horas, en patologías musculares (contracturas, lesiones por sobreesfuerzo) cuando nos duela, y en patologías articulares (tortícolis, rigidez, etc) cuando duela. El calor no debe aplicarse más de 15 minutos cada dos horas, y una vez aplicado es importante realizar estiramientos con esa parte de la musculatura.