jueves, 7 de agosto de 2014

Cinco mitos sobre las zapatillas para correr.

Mucho se habla y se comenta entre los corredores acerca del calzado deportivo para correr. Desmontamos cinco mitos que a menudo se escuchan entre los “corrillos” del atletismo popular:

Necesitas un periodo de adaptación para que las zapatillas se adapten a tu pie. No es real. Aunque sí es bueno utilizar antes un par de veces las zapatillas para andar, tienes que sentirte cómodo desde el primer momento con esas zapatillas. Si tienes que forzar su uso para “adaptarlas” a tu pie, mejor elige otras zapatillas.

Debes comprarlas media talla más grande que tu talla real. Esto no es una regla universal. Depende de varios factores. Vamos por la variable que más importa: el margen de maniobra de los dedos de tus pies. Estos se expanden con el impacto para ayudar a tu cuerpo a absorber el golpe de cada pisada. Debes asegurarte de tener una distancia similar al ancho de un pulgar
(media pulgada) entre el extremo de tu dedo más largo y la punta de la zapatilla, y nunca deben apretar el ancho del pie. Pero dado que muchos corredores se acostumbran a utilizar las zapatillas “de calle” de manera muy cómoda (sin trenzas, ni nada que nos apriete los pies), sentimos que las de correr nos quedan siempre apretados. En ese caso quizá la mejor opción sí sea media talla más grande, pero no debes exagerar ni dejarte llevar por esto como una ley.

Debes comprar las zapatillas justo antes de entrenar. También se escucha que la regla es la contraria, que debe ser después. Y, de nuevo, esto no es una regla fija. Lo ideal es hacerlo según el momento del día en que estés acostumbrado a entrenar. Tu pie se expande normalmente a lo largo del día y después de entrenar. Por lo tanto, si sueles entrenar en la tarde/noche, escoge ese momento del día para probártelos y comprarlos. Si lo haces en la mañana, entonces visita la tienda deportiva lo más temprano que puedas.

Mantendrás tu talla de pie por el resto de tu vida. Los pies se expanden en anchura y longitud a lo largo de toda la vida adulta, no es solo algo que pasa con tu cintura. Por lo tanto, siempre debes probarte las zapatillas antes de comprarlas. Ten en cuenta que las longitudes cambian también según el modelo y la marca.

Hay que cambiar de zapatillas cada 600 kilómetros. Si empiezas a sentir molestias tras haber corrido más de 400 kilómetros con tus zapatillas, por poner un ejemplo, significa que es hora de cambiarlas, no importa cuántos meses te haya llevado acumular esa distancia. Igualmente, si llevas 800 kilómetros con ellas y te notas amortiguado y cómodo como al principio, no las jubiles antes de tiempo.