lunes, 30 de junio de 2014

Deshidratación enemigo Nº 1 del corredor en verano.



El cuerpo humano está principalmente compuesto por agua, y unas cantidades adecuadas son esenciales para que se puedan desarrollar todas las funciones corporales. Durante el ejercicio, la pérdida de agua se incrementa en gran medida, principalmente a través de un incremento del sudor, la respiración y el metabolismo, el cual, durante competiciones de resistencia también viene acompañado por una disminución en la toma de líquidos. Si hace calor, esas pérdidas se magnifican, llegando a perder hasta un litro de fluidos por hora. La deshidratación puede contribuir a sufrir gran cansancio, golpes de calor e hipotermia, por lo que debemos estar atentos a esto durante la práctica del ejercicio.


Síntomas



La deshidratación es fácilmente pasada por alto en numerosas ocasiones, y es que sus síntomas pueden replicar a los síntomas de otro tipo de complicaciones, como el mal de altura, hipotermia o incluso simple fatiga. En general, a medida que el grado de deshidratación aumenta, se hace más evidente el proceso de deterioro mental. Una deshidratación suave se caracteriza por sed, mareo, irritabilidad, dolor de cabeza y una orina de color oscuro. Una deshidratación más severa puede llevar a un pulso rápido, piel sudada y pálida, náuseas y debilidad generalizada. El equilibrio también se puede ver afectado, además del nivel de concentración mental.



Deshidratación suave. Déficit de fluidos: 10%. Leve irritabilidad, falta de energía, piel enrojecida, impaciencia, sueño, náusea y ritmo cardiaco acelerado.



Deshidratación moderada. Déficit de fluidos hasta un 12%. Hinchazón en la lengua, ojos hundidos, mareos, hormigueo, habla borrosa, falta de salivación, piel seca.



Deshidratación severa. Déficit de fluidos >15%. Delirios, trastornos en la visión, arrugamiento de la piel y coma.



Prevención



Antes de competir, es mejor establecer una rutina de hidratación en el periodo de entrenamiento. Durante entrenamientos largos y prolongados, pésate antes y después para determinar la media de fluidos perdidos durante el esfuerzo. Cuando se entrena para un evento de resistencia, seguir una tabla nos puede ayudar a guiarnos en la toma de agua durante la carrera. Los cálculos son que se precisa un mínimo de medio litro de agua por cada hora de ejercicio, aunque esta cantidad puede aumentar según las condiciones. Planea un consumo de al menos 200 ml cada vez que bebas. Recuerda que la sed es un indicador pobre del estado de fluidos, y quizá puedas tener sed sólo cuando una deshidratación significativa esté en marcha.



Tratamiento



La deshidratación es terriblemente común y por ello siempre debe tenerse en cuenta cuando no te sientas bien. El tratamiento primario es la prevención, como se detalla antes. Beber antes y durante el ejercicio es la forma más segura de evitarla. Una deshidratación suave se puede solucionar con tomas orales de líquidos; trata de descansar, a la sombra si hace calor y tomar entre uno y dos litros de agua en las siguientes horas. Trata de hacerlo en pequeños sorbos para prevenir el vómito.



Una deshidratación moderada o severa, así como la hiponatremia, requieren atención médica y, lo más probable, toma de suero intravenoso. Si tú o un acompañante sufre estos síntomas, busca atención médica de forma inmediata.