lunes, 3 de septiembre de 2012

La hora de Ramón Cid

Ramón Cid

Yo recuerdo a Ramón Cid subido en lo más alto del peralte del anillo del Palacio de Deportes. Imposible subir más arriba. El guipuzcoano aprovechaba todo el espacio, escaso, que le brindaba la pequeña pista madrileña, para alargar al máximo su carrera de triple salto. Camiseta blanca con dos franjas oblicuas, negras o azules oscuro, no lo recuerdo, pantalón blanco, medias blancas, muy altas. Cid nunca defraudaba. Era uno de esos triplistas que volaba varias veces por encima de los 16 metros en cada competición. Daba espectáculo. Años setenta y principios de los ochenta. Coincidían en la pista Prado, Cabrejas, Cid... la edad de oro del atletismo donostiarra.
Ramón Cid se está convirtiendo estos días en un hombre clave para el atletismo. Ojalá sea una figura decisiva para sacar al atletismo de las tinieblas de la era Odriozola. Se ha dicho que Cid iba a presentarse a presidente. No lo sé. Se ha dicho que Añó quería que el guipuzcoano fuera su director técnico. Tampoco lo sé. Odriozola ha estado listo. El fracaso de Londres le dejó tocado otra vez y de pronto anunció que rectificaba y que 24 años después, se decidía a nombrar un director técnico. Y es muy probable que sea Cid, actual responsable de saltos y con carisma suficiente para ponerle en su sitio.
Para mi Cid tiene toda la credibilidad. Lo conozco hace años, unos cuantos. Fue un gran atleta y sabe de atletismo. El momento es muy delicado, la situación es crítica y da la impresión de que hay que comenzar desde cero. Lo he escrito mil veces. Una nueva victoria de Odriozola sería una desgracia, pero al menos confío en que Cid pueda poner un poco de sentido común si el de Pontevedra lo nombra director técnico.
Odriozola tiene estos gestos de última hora cuando ve la derrota delante de sus narices. Hace dos años estaba al borde del precipicio con el escándalo de Marta Domínguez y Bezabeh. Todo el mundo pedía su dimisión. Entonces apareció a su lado Ángel David Rodríguez y le salvó el pellejo en una rueda de prensa. Ahora el salvavidas se llama Ramón Cid.

1 comentario:

MANEL GONZALEZ dijo...

Al margen de la profunda amistad que nos une y, abundando en el tema propuesto, creo sencillamente que las renovaciones y los cambios siempre van asociados a tres cualidades imprescindibles: inteligencia, trabajo y sentido común. De estas, se derivan el conocimiento, la empatía para tratar con una "fauna" -la nuestra- compleja y coral, y aún añadiría la capacidad de tomar decisiones certeras. No me cabe la menor duda que Ramón las tiene, y todas. Me consta, que en innumerables ocasiones ha ejercido de mediador de conflictos, y defensor de la pluralidad manifiesta en todas las disciplinas del atletismo. Ahora solo hace falta que: pueda, quiera y le dejen trabajar y pensar por dónde debe ir esa cadena de "mobius" en la que se encuentra liada nuestro atletismo.