domingo, 1 de abril de 2012

La vertiginosa desaparición del papel

Ojalá no tuviera que escribir esta pieza. Tengo 45 años y he de confesar que una de las grandes pasiones de mi vida (aparte del atletismo, The Cranberries y demás) es comprar libros y hojear periódicos. Mi casa está llena de revistas de atletismo y publicaciones de medicina deportiva. Sin embargo, en los últimos días estoy siendo consciente de que esto pertenece ya al pasado. Un pasado que acelera su extinción, en meses, a ritmo de Usain Bolt.

Primer acto. Hace un par de semanas. En una larga conversación con el director de un diario madrileño le pregunto:

- ¿Cómo va el papel, las ventas?
- Los periódicos en papel están perdiendo entre un 10 y un 15 por ciento de ventas anuales.
- ¿Crees que desaparecerán?
- Todavía, no.
- ¿En diez años?
- En ocho.

Quizá la dolorosa desaparición del diario 'Público' es un síntoma más, aunque no fue la única razón, del rápido cambio de escenario. No lo sé.

Segundo acto. Una editorial que ha publicado dos de mis libros. Voy a citar sólo una frase de uno de sus directivos: "Esto se cae en poco tiempo. No vendemos nada. La gente está dejando de comprar libros". ¿Morirán los libros? ¿Seguirán escribiendo los autores textos de 300 páginas si las editoriales dejan de exigirles esa extensión para vender libros a 20 euros? Mi opinión personal es que surgirán minilibros digitales de menos de 100 páginas.

¿Qué reflexión nos queda? Pues que, como siempre, conviene adaptarse a los tiempos y no dejarse llevar por la negatividad. Hay una cara positiva en todo esto y es el imparable auge de lo digital. Twitter avanza por la información inmediata y el sano ejercicio de la síntesis y la opinión breve, contundente. Los blogs van a triunfar aún más, por su tremenda utilidad, cercanía y flexibilidad. El contacto con los lectores es inmediato, se recibe su feedback y se sabe a la perfección qué asuntos interesan más y por qué. El siglo XXI va a tomar forma en unos meses. Esto es vertiginoso.

6 comentarios:

Slow runner dijo...

Es lo que hay Ignacio. Es la ley de la evolucion natural.
Cuando unos nacen mejores y más fuertes, los más debiles son sustituidos por éstos. Y la nueva especie dominante en cuanto medios informativos es internet. Seguramente el papel continuará, pero como una especie residual. O te adaptas o mueres, asi funciona todo.

Ignacio Romo dijo...

Slow runner, yo empiezo a dudar de la continuidad del papel...

Gonzalo Quintana dijo...

Ignacio, mi primo llevaba algún tiempo convenciéndome para que me comprara un libro electrónico. Hace unos tres meses que lo tengo y puedo asegurar que no pienso comprar un libro en papel jamás. Lo de llevar los libros en un pequeño ebook electrónico es una auténtica maravilla. A mí me han convencido.
Ahora leo más y más rápido, pero en formato electrónico.

Dejo al margen libros de arte, que contengan fotos, etc. esos los seguiré comprando.

Terence Doherty dijo...

Ignacio,

I share your enjoyment of the tangible text, as do many others: the ink on the fingers after leafing through the Sunday Times, the ability to estimate -by mass- the duration of your next read, etc. That said, I too have an e-reader which has facilitated my travel and let's me receive the my morning paper at the side of my bed, regardless where I sleep. That, and the ability to travel with any number of books in the space of half the paperback edition of Zafón's "La sombre del viento" makes for a convenience that drives our consumptive practices.

In a relatively recent article (which helped drive my decision as to which e-reader I bought) the fate of the physical book, and the physical bookstore rests in the hands of what used to threaten them: the big box stores and their versions of the e-readers. ( see http://www.nytimes.com/2012/01/29/business/barnes-noble-taking-on-amazon-in-the-fight-of-its-life.html?pagewanted=all )

My only hope for the continuity of paper books is their redundancy. I still want to buy a hard-bound book so that while at home, I can pull it off the shelf and feel its weight in my hands, at the same moment imagining the levity of the content and its existence. With that, I would like to get the digital version, so that as i travel, weighing the meaning of an authors words does not come with the price of feeling that weight through the straps of my briefcase.

With the convenience of the e-readers, newspapers will fade, the economy of scale will force the change to the digital versions. That said, as soon as I am able to get the Spanish papers delivered to my nook (I hope stores such as FNAC, etc. create contracts that can be licensed internationally to other physical bookstores so that the exclusivity of the contracts signed by Amazon can be undermined for the benefit of an open market so that they can be delivered to a nook, or any other device) I will have those papers delivered to my virtual door as well.

If we embrace the transition with good principles and good business practice (not to be understood as those exclusively leading to financial gain) then in the end result there remains a possible gain for all.

Ignacio Romo dijo...

Terence, great thoughts. We'll see. It is a pity but I foresee the paper newspapers disappearing much before we anticipated. Maybe magazines will endure more. Times, they're a changing...

Luis Montes dijo...

Ignacio, me alegro de que te hayas dado cuenta de que el papel tiene sus días contados. En cuanto la generación de nativos digitales llegue al poder el papel será una antigüalla. No creo que sea motivo de lamento. Todo lo contrario. El formato digital ha multiplicado la información por infinito.

Saludos