sábado, 24 de marzo de 2012

El triunfo del contra-antidopaje

Bolsa de sangre de la operación Puerto.
La operación Galgo ha tenido siempre dos partes. La primera, la del tráfico, lo que realmente constituye delito, que apenas nos interesa a los aficionados. Esto es lo que ha anulado la Audiencia Provincial en lo que hay que reconocer ha sido un enorme triunfo de los abogados. Los abogados del contra-antidopaje.
Pero si hablamos de la lucha contra el dopaje, la operación Galgo fue un éxito redondo de la Guardia Civil. Destapó un  hecho tremendo: que un entrenador conocido, con décadas en las pistas, transportaba a atletas de forma periódica en su coche para someterlos a peligrosas sesiones de dopaje sanguíneo, sin personal sanitario. Una trampa de proporciones gigantescas que el atletismo español aún tiene que digerir cuando se mira al espejo. El resto, el video del perro Urco, la limpieza de la casa por dentro, las bolsas de sangre de la operación Puerto, los planes de dopaje en inglés ... pertenecen ya a la historia del periodismo deportivo. Dopaje hubo. Y mucho.

5 comentarios:

RA dijo...

Estoy de acuerdo. Hay que leerse el auto de la transcripción de las llamadas para saber de lo que hablaban. Por otro lado lo del éxito de los abogados no me parece tal porque no han librado a ningún inocente.

Anónimo dijo...

Efectivamente

Ignacio Romo dijo...

Ya. Pero hay que reconocer que un buen abogado es el que logra sus objetivos, nos gusten o no. Aquí han peleado mucho y lo tenían francamente difícil. Han sido listos y han ido ganando batallas. Me refiero al tráfico de dopaje. El consumo de sustancias dopantes es otra cosa.

Jesus dijo...

Ignacio, para mi son decisiones políticas.

Por qué casi nadie tiene la valentia de decirlo en este país?

RA dijo...

Ignacio, el éxito es el del juez, que el pobre hombre se ha tenido que comer el marrón de anular las escuchas sabiendo lo que se estaba cocinando. Aun así la verdad ha quedado aireada. Si se actuara con dureza y nos dejáramos de tibiedades seguro que nadie seguiría caminos de trampas y prácticas dudosamente éticas. Prefiero un atleta limpio entrenando como un cabrón aunque no consiga nada que un campeón dopado.