sábado, 21 de enero de 2012

El desordenado laberinto de la Federación Española



Castrejana
Hornillos

 Chapado
Añó
Lo tendrá muy, muy difícil el próximo presidente de la Federación Española. He dejado escrito muchas veces (tantas que ya no quiero aburrir a los lectores del blog porque el tema me cansa) que cuando llegue la jubilación a la Avenida de Valladolid, el próximo que dirija la nave (Vicente Añó, Carlota Castrejana, Raúl Chapado, Isidoro Hornillos, ... quien sea elegido) en las aguas turbulentas en las que se ha metido, va a tener que resolver de forma urgente un buen montón de problemas que arden encima de la mesa. Cito seis pero podéis añadir más:

1. La muerte de la dirección técnica y la falta de energía y confianza en los entrenadores.
2. La agonía de la selección española (sólo se la convoca cuando es obligatorio) y la inexistencia de encuentros internacionales contra otras selecciones desde hace más de dos décadas.
3. La falta de un estadio de atletismo en Madrid (quizá la única capital europea que no lo tiene).
4. La ausencia de una pista cubierta en Madrid (ídem).
5. La escasa acción frente al dopaje.
6. El caos del cobro de licencias de día y el veto de atletas becados en carreras fuera de calendario RFEA.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Un poco de sesgo centralista no?
te recuerdo que hay grandísimos atletas en Euskadi, Catalunya, Andalucia...

Ignacio Romo dijo...

Anónimo, tienes toda la razón en lo de los grandísimos atletas. Y, por fortuna, esas tres comunidades tienen pista cubierta. Yo alimenté mi afición al atletismo, hace muchísimos años, en el Palacio de Deportes de Madrid. Allí ya no hay pista.

Antonio García dijo...

Otro de los puntos importante es unir a todo el atletismo: popular, amateur, seudo-profesional, profesional, porque al final todo es atletismo. Solo han querido unir el atletismo popular ahora que se produce una eclosión y general muchos recursos económicos.

Ignacio Romo dijo...

Tienes razón, Antonio, la Federación llegó muy tarde al atletismo popular y lo ha acusado.