jueves, 29 de diciembre de 2011

El año de Natalia

Natalia Rodríguez
Fin de año. Tiempo de nostalgias. Es hora de mirar hacia atrás en este atletismo que vivimos, tan extraño, en el que la luz debe luchar cada día para derrotar a la oscuridad. Al volver la vista hacia 2011 hay una atleta cuya silueta se va perfilando cada vez con más fuerza, por muchas razones. Fue elegida hace dos semanas con justicia como Atleta del Año y recibió el Trofeo José Luis Alonso, que premia al mejor de la temporada, hombre o mujer, que poco importa. Aprovecho para tener un recuerdo emocionado para 'el bigotes', uno de esos personajes imborrables que se te quedan grabados en la memoria. El  trofeo que lleva su nombre sigue en pie con toda su fuerza, décadas después de su fallecimiento.
¿Qué ha hecho Natalia este año? ¿Qué la convierte en número uno del atletismo español? Su medalla de Daegu. Eso basta. La tarraconense nos hizo vibrar este verano. Corrió la final del Mundial con el fantasma de Berlín sobre sus hombros. Y supo exorcizarlo, terminar con él para siempre, una tarea difícil, la misma que deberá afrontar Bolt en la final de 100 metros el próximo verano. Natalia Rodríguez, la atleta de la zancada más natural, todo soltura, la mediofondista de los brazos fibrosos, fuertes y delgados a la vez, la chica de las inmensas sonrisas en la línea de meta. Dos años antes ya demostró ser la mejor del mundo pero fue descalificada en el Olympiastadion. No es momento ahora de opinar sobre aquella decisión, excesiva para unos, justa para otros.
En Daegu renació la campeona. Decidió ponerse al frente de la prueba cuando ya no podía esperar más. Esa determinación, esa ausencia de miedo a marcar el ritmo, como la que mostró José Manuel Abascal aquella tarde mágica en el LA Coliseum, es un raro privilegio de los milleros que han sido señalados por el destino. La catalana logró en Corea el único trofeo español en los Mundiales, un gran éxito, aunque ella misma dijera después que se equivocó de estrategia. No es verdad.
La mediofondista de Tarragona ha conocido otra alegría este año. La designación de su ciudad como sede de los Juegos Mediterráneos le debe mucho. Sin embargo, Natalia ya sólo piensa en Londres. En las pistas de Camp Clar, esa instalación llena de luz y vacía de atletas, la tarraconense mantiene la mirada fija en la pista, todo concentración, mientras va cincelando sus ilusiones de cara a Londres. Termina una gran temporada para Natalia. Y arranca un año especial, bisiesto, olímpico. El año de los sueños.

4 comentarios:

Franfri dijo...

Natalia, una atleta que parece hacer fácil lo difícil, a quien le sale la clase por cada poro de la piel. Se lo merece todo, ese premio y cualesquiera otros que estén por llegar.

Una megacrack a la que le deseo lo mejor.

Marta dijo...

Mis mejores deseos para Natalia Rodríguez y para todos los valientes, porque eso son los atletas: un ejemplo de valor y de confianza en uno mismo.

Romana dijo...

vamos Natalia! tu esfuerzo y tu trabajo limpio de cada día, tu sonrisa y tus fuertes piernas y gran corazón se merecen brillar aún más de lo que han hecho hasta ahora! que venga un 2012 con suerte, salud y mucha alegría !

Anónimo dijo...

Natalia es el ejemplo de lucha y limpieza que necesita nuestro atletismo. SandraP