domingo, 20 de diciembre de 2009

Bezabeh y el delicado asunto de las nacionalizaciones

"Quedas cuarto en un Europeo y resulta que te ganan dos africanos (un etíope y un somalí). Yo entiendo que la sociedad esté cambiando pero se te queda un sabor de boca agrio". Las palabras, bruscas, polémicas, son de Sergio Sánchez, el fondista leonés, un hombre en un momento de forma increíble, en progresión creciente. Son declaraciones de la pasada semana, publicadas por el diario As, en una información elaborada por Juanma Bellón. El cronista de As añadía que Sánchez decía con sarcasmo: "Si nacionalizan a Bekele tampoco consigo medalla". Vaya frase.

Sergio Sánchez añadía que "Alemayehu es un buenazo. No tengo nada contra él. Ha sabido aprovechar su oportunidad y ya está" para concluir señalando: "Que no hayan logrado este título Fabián Roncero, Alberto García o De la Ossa y ahora se lo lleve un africano me parece lamentable y penoso". Manuel Pascua, entrenador de Bezabeh, criticó a Sánchez: "Este chico no ha entendido que estamos en una sociedad multirracial".

Integración

Las nacionalizaciones en el deporte son un asunto espinoso, casi tan complejo como el dopaje, porque también están vinculadas con la trampa. A los aficionados al atletismo de toda la vida nos sigue chirriando ver a atletas de Kenia, nacidos, formados, desarrollados y entrenados en Kenia, competir bajo banderas de conveniencia, como Qatar o Bahrein. No es agradable verlo en los campeonatos del mundo porque se adivina que hay intereses económicos de por medio para cambiar de patria.

Sergio Sánchez se metió en un jardín complicado. Es cierto que Alemayehu Bezabeh es un atleta etiope de nacimiento y etiope de formación atlética. También es cierto que pasa muchos meses en su país de nacimiento, quizá demasiados si quiere integrarse de verdad en el atletismo español. Pero no es menos cierto que Bezabeh, un hombre tranquilo, tímido, de una enorme clase como fondista, con un futuro ilimitado en 10.000 y maratón, eligió nuestro pais como tantos otros inmigrantes, cumplió sus trámites y su pasaporte es tan español como el mío. Y es un campeón de Europa con todas las de la ley. También Mo Farah, atleta de raza negra, que llegó a Inglaterra con 10 años, es un subcampeón europeo tan auténtico como lo puede ser un gitano, un payo, un negro, un judío, un mulato o un europeo de raza asiática. Ahí patinó Sergio.

Donde sí puede estar acertado Sergio Sánchez es en poner el foco en el asunto de las nacionalizaciones. No deben ser caprichosas, no se deben acelerar, ni comprar. Recuerdo una vez que Odriozola me contó que le ofrecieron nacionalizar a un velocista nigeriano y se negó. Bien hecho, porque esto no debe ser un mercadillo. Sin embargo, este año ha sido un año triste por los casos de Onyia y Centeno. Dos atletas nacionalizadas que ensuciaron de dopaje la camiseta española.

Alemayehu Bezabeh tiene 23 años. Ha vivido 20 en Etiopía. En los tres últimos ha pasado temporadas en Madrid. Me da la sensación de que cada vez se le ve menos por aquí, aunque puede ser una impresión mía. Una cosa es ir a entrenarse cinco semanas a Etiopía a realizar entrenamientos en altitud y otra bien distinta es afincarse en tierras africanas de forma habitual y venir aquí sólo para la temporada de cross. La integración es importante. Ahí sí acertó Sergio Sánchez.






14 comentarios:

Anónimo dijo...

Estas declaraciones tan desafortunadas me recuerdan a las que hizo hace ya algún tiempo Penti y que por su contenido xenófobo creo que es mejor no reproducir de nuevo
Es curioso que se quejen sobre las nacionalizaciones mientras mantienen una actitud completamente diferente respecto al dopaje. Seguro que podrían revelar información mucho más interesante

Anónimo dijo...

Estoy muy de acuerdo con el post. Entiendo el cabreo de Sergio pero no tiene razón.
Fuji73

Anónimo dijo...

Soy Tomás y no me gustaron un pelo las palabras de este Sergio Sánchez. Hay que tener cuidado con los temas de respeto a los demás

Anónimo dijo...

Pues yo digo que entiendo al atleta español porque se ha visto de repente detrás de dos tíos de raza africana en un Europeo. Yo lo veo así.
MARCOS

Anónimo dijo...

A mi un tío que se ha tirado 20 años en Etiopía, No sé yo...
Miguelón.

Anónimo dijo...

Pues el Alemayehu este ha perdido hoy y bien.

Anónimo dijo...

Ignacio, aparte de lo del último párrafo, que estoy totalmente de acuerdo, el tema es que lo de que pasó los trámites necesarios... los pasó sí, en una nacionalización express pasando por encima de mucha gente que debería tener el mismo derecho que él. Todo para que consiga medallas y gane prestigio la fede. Por supuesto, Alemayehu no tiene culpa de nada y me alegro por él, pero me parece que la forma en que se realizó la nacionalización fue penosa.

Ignacio Romo dijo...

Bueno quizá eso de la velocidad de tramitación es opinable. Supongo que el Ministerio del Interior tendrá unos plazos y unos requisitos que cumplir.

Solidamente dijo...

Espero que una cosa nos quede clara después de esto: la raza es lo de menos. Hablamos de otra cosa, porque si nos ponemos tontos, no muchos "españoles" tendrían mucho que ver con Lebid, por poner un ejemplo.

Pero sí hay una reflexión que me estoy haciendo gracias a ti, Ignacio, ¿qué pasa con gente que compite con España y luego vive y/o paga impuestos en otro lado?. No sé si es el caso del atletismo, pero de otros deportes sí ha habido y supongo que hay alguno.

Anónimo dijo...

>Pues el Alemayehu este ha perdido hoy y bien

Claro, porque estaba enfermo (gripe). Bastante hizo con poder correr en esas condiciones, y a pesar de ello, quedó tercero.
Para mi eso tiene un mérito extraordinario

Anónimo dijo...

¡Qué barbaridad! ¿Cómo permiten los médicos competir a un atleta con gripe? ¿Adónde vamos a llegar?
Fuji73

Anónimo dijo...

Con fiebre no hay que correr nunca pero aquí hay mucho dinero en juego, amigos.

MIQUEL

Anónimo dijo...

Yo creo que Bzabeh tiene que pasar todavía mucho tiempo aquí y mejorar su castellano para que le consideremos un atleta auténtico y de casa. Moncho.

Anónimo dijo...

Cantera, cantera y cantera. Los africanos que vivan aquí y que se tiren aquí unos cuantos años. Pero viviendo.

J. Mercado