viernes, 21 de agosto de 2009

GARCÍA BRAGADO, BRONCE A LOS 39

Es un estratega. Jesús Ángel García Bragado volvió a protagonizar ayer otra película de suspense. El madrileño es el mago de los 50 kilómetros marcha, es capaz de analizar cada prueba de forma meticulosa, esconderse en posiciones de segunda fila, vigilar a sus rivales –el circuito, de dos kilómetros, permitía cruzarse con los rivales constantemente y analizar su progresión– y determinar exactamente cuánta energía debía gastar en cada momento.
La prueba estuvo golpeada por la tormenta que atravesó Berlín a primeras horas de la mañana. Pero a García Bragado, el gran veterano de la selección, no le afecta nada. Cumple 40 años el próximo 17 de octubre y se ha convertido, junto a Lance Armstrong, en el último exponente de la cruzada antiedad que vive el deporte de élite actual.
La prueba empezó con la salida a lo kamikaze del japonés Yuki Yamazaki, que abrió un enorme hueco sobre el resto del pelotón en apenas dos minutos. Pronto recibió el primer aviso de descalificación (el tercero significa la expulsión) y se vio obligado a bajar el ritmo, lo que permitió al australiano Luke Adams alcanzarle antes del segundo kilómetro.
Poco antes del kilómetro 10 se produjo un reagrupamiento al frente de la prueba. García Bragado se integraba en el grupo cabec ero, compuesto de once unidades y en el que también figuraba el italiano Schwazer, campeón olímpico en Pekín y el ruso Sergey Kirdyapkin, campeón mundial en Helsinki hace cuatro años. Todos los grandes favoritos estaban en el paquete delantero, que pasó el décimo kilómetro en un tiempo de 44:34.
La gran visión estratégica de Bragado, su extraordinaria sabiduría para analizar en pleno esfuerzo, llegó 15 minutos después. Decidió descolgarse. Aquel no era su ritmo.
Poco antes del ecuador de la prueba, Yamazaki pagó sus prisas. Fue descalificado en el kilómetro 24 dejando el grupo de cabeza con sólo cinco componentes. Momentos después, Schwazer, muy fatigado, se veía obligado a abandonar. La estrategia de Bragado funcionaba. Su experiencia en pruebas de eliminación, como si fuera el Joan Llaneras de la marcha, surtía efecto.
Sin embargo, no era fácil apostar por él. En el kilómetro 30, un punto clave en esta especialidad porque es donde comienzan a fallar las fuerzas, el español era sólo era octavo... y a un minuto y medio del trío de cabeza, que pasó por este punto en un crono de 2h11:36.
Diez kilómetros más tarde sucedió lo que esperaba el madrileño. De repente, los marchadores que iban por delante comenzaron a sufrir problemas. El ruso Nizhegorodov se quedó sin energía y se retiró, el francés Diniz, campeón europeo, comenzó a rezagarse. Al australiano Adams le sucedía lo mismo.
En el kilómetro 45, la prueba había sufrido un vuelco. El ruso Kirdyapkin volaba ya solo en cabeza. A un minuto marchaba el noruego Nymark. Por detrás iban los australianos Tallent y Adams y en quinta posición, a un minuto del bronce, estaba Chuso, el hombre incombustible. La segunda medalla española en estos Mundiales se cocía ya a fuego a lento.
Kirdyapkin, de 29 años, contaba con una motivación especial para la victoria. Su mujer, Anisya Kirdyapkina, se había quedado fuera del podio en los 20 kilómetros marcha y había hambre de podio en la familia. Al fín y al cabo, Sergey, no pudo terminar la prueba ni en Pekín ni en los pasados Mundiales de Osaka. Ganó con 3h38:35 y se desplomó sobre el asfalto, junto a la Puerta de Brandenburgo, pero no lo importante sucedía por detrás.
El noruego Nymark supo mantener su medalla de plata (con 3h:41:16), todo lo contrario que los dos australianos, que se vinieron abajo en los últimos kilómetros (Adams también sufrió un colapso al terminar) y fueron alcanzados por Bragado.
La remontada final del español contó con una parte angustiosa porque arriesgó mucho y recibió dos avisos de descalificación. Su técnica iba al límite de lo que el ojo de los jueces puede detectar.
El bronce de García Bragado pone de relieve la increíble longevidad deportiva de este atleta del barrio de Canillejas. Los gourmets del atletismo recuerdan perfectamente que este marchador de 62 kilos ya fue campeón del mundo de los 50 kilómetros en Stuttgart, hace 16 años.
Bragado es un cazador solitario del atletismo. Se entrena a sí mismo y se comporta como un espíritu libre. En Pekín, poco después de lograr el cuarto puesto (el mejor de toda la selección en los Juegos), criticó al presidente Odriozola "por dedicarse a hacer quinielas". En Berlín, como es su práctica habitual de los últimos años, se negó a hablar para la prensa antes de competir.
"No sabía en qué puesto iba" reconocía el español al acabar la prueba, "yo sólo pensaba en ir alcanzando a los que iban por delante". En referencia a los dos avisos de descalificación, Bragado indicó que "los jueces han estado demasiado estrictos conmigo". A pesar de la edad, Chuso ya piensa en el futuro: "En 2010, en los Europeos de Barcelona, vendrán a mi terreno: humedad y calor". Es el último mohicano del atletismo español

3 comentarios:

Anónimo dijo...

TREMENDO. EL ORGULLO DE CANILLEJAS, AUPA CHUSOOOOOOOO

Luis Montes dijo...

Enorme Bragado. No creo que haya muchos atletas capaces de ganar una medalla en un gran campeonato... 16 años después. Sería como ganar en México 68 y ser bronce en LA 84.

Saludos

ROBERTOFIZ dijo...

IMPRESIONANTE. Que grande eres.