miércoles, 27 de mayo de 2009

MÚSCULOS: FIBRAS LENTAS Y FIBRAS RÁPIDAS






Toca hablar de los músculos porque en el mundo del corredor estamos todo el día a vueltas con el oxígeno, la sangre, la hemoglobina, el hematocrito, los hematíes, la masa total eritrocitaria... pero ¿y los músculos? ¿Quiénes son aquí los que realmente tiran de la carrocería de un atleta? Los músculos son los grandes olvidados aunque son los que realmente desplazan al atleta.
Quiero hablar de fibras, del eterno debate de las fibras lentas y rápidas, donde no todo es tan sencillo como parecía hace 20 años... Pero antes me parece muy útil recordar algo que descubrieron hace unos años los investigadores escandinavos, la escuela de Saltin, obsesionada con estudiar a los corredores de Kenia hasta que alcanzaron una conclusión. Y vaya si la alcanzaron.
La famosa 'economía de carrera', el secreto de los africanos, estaba muy unida a un hecho más anatómico que fisiológico. Un hecho bien simple: los corredores de Kenia apenas tienen gemelos como podéis comprobar en la fotografía. Su pierna es finísima desde la rodilla hasta el tobillo, casi sin musculatura. Tibia, peroné y muy poco músculo. Un sóleo delgado y gemelos casi inexistentes. "Ahí está el secreto", exclamaron los fisiólogos nórdicos. A distancia del centro de gravedad, apenas hay lastre que mover. Termino este párrafo con un comentario que le hice el otro día a Pedro Nimo cuando tuve el placer de comer con él en Madrid: "Apenas tienes gemelos, Pedro ¡qué suerte!".

Fibras lentas y rápidas

Vuelvo al asunto de las fibras. Siempre recordaré una frase del gran Derek Clayton (en la foto pequeña), plusmarquista mundial de maratón en los años setenta, el hombre que vomitó sangre el día que logró su mítico crono de 2h08'. "Me pasé al maratón simplemente porque no podía ganar carreras de mediofondo", confesaba el australiano. Y es que Clayton tenía los músculos repletos de fibras de contracción lenta.
En un principio se hablaba de fibras rojas (lentas) y fibras blancas (rápidas, de velocista). La división la llevó a cabo en 1873 el fisiólogo alemán Ranvier. Es decir:

-Fibras de tipo I, de contracción lenta o rojas (con alta concentración de mitocondrias, es decir, con alta dependencia del metabolismo aeróbico)

-Fibras de tipo II, de contracción rápida o blancas.

Durante un siglo, el conocimiento no avanzó demasiado en este área. Sin embargo, en los años ochenta ya se vio que las cosas no eran tan simples y de hecho había atletas con fibras de tipo lento pero que alcanzaban velocidades de contracción rápidas.

Más adelante se ha sabido que las fibras rápidas son en realidad de tres tipos:
-IIa: Similares a las lentas, con mucha mitocondria.
-IIb: La auténtica fibra rápida, con muy poca concentración mitocondrial.
-IIc: La gran incógnita. Una fibra indefinida, que puede evolucionar a lenta. Curiosamente, los corredores de fondo poseen muchas fibras de este tipo.

Termino con una tabla que parte de la mezcla de los estudios de dos sabios, el sueco Saltin y el surafricano Noakes:

PORCENTAJE DE FIBRAS LENTAS (tipo I) EN DIFERENTES DEPORTES - ÉLITE

Velocistas 26%
Saltadores 38%
Halteras 47%
Mediofondistas 48%
Ciclistas 50%
Nadadores 50%
Corredores de Media Maratón 54%
Piragüistas 60%
Remeros 75%
Esquiadores de fondo 75%
Maratonistas 84%










5 comentarios:

Ricardo dijo...

Una vez mas, enhorabuena por este foro tan didáctico.

Un saludo.

Paco Montoro dijo...

Siempre aprendemos de tus entradas...

Espartano dijo...

Y como saber que porcentaje de fibras lentas o rapidas tenemos? como conocer exactamente si eres Medio-fondista o Fondista?

Franfri dijo...

Precisamente, ayer me acordé de este tema: le estaba dando un masaje a un jugador de la selección inglesa de fútbol sub-21, de origen africano, y tenía los gemelos en el primer tercio superior de la pierna. Teniendo en cuenta que el tio mide alrededor de 1,80, es fácil hacerse a la idea de la anatomía del ejemplar. Además de que sólo le cabía un tercio, los tienen más bien pequeñitos, nada que ver con la mayoría de los atletas no africanos, por muy de fondo que sean.

Anónimo dijo...

Yo creo que tener los gemelos pequeños, además de potenciar la "economía de carrera", lo que les permite es ganar amplitud de zancada. Esos corredores "rebotan" en el suelo como si fueran de goma. Imposible seguirlos.