lunes, 9 de marzo de 2009

Retroceso de España y gran actuación de los cinco medallistas en Turín


Unos Europeos muy desangelados. Ésa fue la impresión que ha dejado el torneo de Turín, celebrado en el Oval Lingotto, una instalación fría, con sensación de vacío y más parecida a una explanada ferial que a un auténtico pabellón cerrado donde se pueda vivir de verdad la emoción de la pista cubierta.

Pero empecemos por lo positivo. Luis Alberto, Natalia (en la imagen), Diego, Jesús y Ruth. Un quinteto de lujo del que tenemos que estar orgullosos. Cinco atletas que han demostrado ser capaces de pelear en el último metro, justo donde los españoles están fallando en los últimos campeonatos.

Luis Alberto Marco y Diego Ruiz han dado un paso de gigante en el escenario mundial del mediofondo. Sus medallas de plata les convierten ya en protagonistas de los 800 y 1.500 metros respectivamente, aunque no ignoran que convertir esos metales europeos en medallas mundialistas es una tarea tremendamente difícil.


Jesús del gran poder


La final de 3.000 metros fue una de las joyas de los campeonatos -si excluimos el monumental salto de 8,71 con el que nos regaló el alemán Sebastian Bayer- y Jesús España nos regaló con un valiosísimo bronce por detrás de la genética africana. Jesús, noble, insatisfecho, se quedó con la duda de si debería haber aguantado más tiempo el infernal ritmo de Farah para enganchar la plata. Un error. Jesús hizo una gran carrera y tanto él como su entrenador, Dionisio Alonso -sabio del maratón pero también del fondo corto- que no viajó a Turín y vio la prueba desde Madrid por televisión, deben estar muy orgullosos.

Hay dos atletas que sí podrían soñar con convertir su podio de Turín en podio berlinés. Las dos demostraron en Italia que atesoran una clase enorme y un saber estar en la pista que debe darles alas y mucha confianza para preparar los Mundiales de agosto. Natalia -muy valiente- y Ruth -muy segura- son dos grandes competidoras y lo han demostrado ganando dos platas muy dulces.


Las sombras de Odriozola


Una vez más, la negativa del presidente de la federación a nombrar un Director Técnico le hace cargar con toda la responsabilidad del mal resultado. Hace cuatro años España ganó 12 medallas en los Europeos de Madrid; hace dos años, la selección sumó 10 metales en Birmingham. Ayer nos quedamos en la mitad. España sigue en retroceso. Valencia, Pekín y Turín han dado números rojos y hay que esperar que Berlín suponga un cambio de tendencia.

Aparte la extraña peripecia de Josephine Onyia en Turín -40 grados de fiebre la noche previa a los Campeonatos y volando de vuelta a Valencia pocas horas después-, las grandes dudas (que ya existían antes del viaje) quedan en la elección de la distancia de 3.000 metros por parte de Nuria Fernández, número uno mundial del 1.500 en los rankings de 2009. Cuesta imaginar que Nuria no hubiera subido al podio de los 1.500 metros al lado de Natalia. Pero su entrenador Manolo Pascua y, sobre todo, la propia atleta, insistieron una y otra vez en correr los 3.000 metros. Desde mi punto de vista, muy particular, las dos carreras le pasaron factura. Se le vio agotada al terminar las semifinales. Espero vuestros comentarios.

3 comentarios:

Luis Montes dijo...

Es lo que hay, Ignacio. El problema del atletismo español es que hay que confiarlo todo al mediofondo. Del resto, salvo Ruth y los nacionalizados, poquito. No ha estado mal Sancho en altura. Lo tenía difícil pues tendría que haber igualado su marca para entrar en la final, pero hizo unos dignos 2,22.

Saludos

Espartano dijo...

Bueno, siempre tenemos que estar contentos de la actuacion de nuestros atletas. Si es cierto que tenemos una cierta escasez de atletas que destaquen, hoy por hoy los tenemos contados. Lo de correr los 3.000 de Nuria, algun cambio estara haciendo cuando este año esta metida en cross y en los 3.000, se la vio muy forzada. Si es cierto que la edad que tiene Nuria se tiene que ir planteando el subir de distancia.

Anónimo dijo...

Efectivamente, falta un Director Técnico... y más promoción del atletismo a todos los niveles.

Sin ir más lejos, Madrid-ciudad (una vez derribado el estadio de Vallehermoso) ya sólo dispone de pistas muy básicas y muy antiguas (Aluche, Moratalaz y Orcasitas) para que entrenen al aire libre los atletas de base. El panorama de los clubs madrileños es (lógicamente) desalentador.

En consecuencia, el nivel de la élite (al menos la procedente de Madrid) tampoco puede ser excelente, ¿no?.